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Humildad y autoestima ¿son como el agua y el aceite?

Por en 13/02/2014 – 08:21  4 Comentarios

Dafne Cataluña es la Directora del IEPP Madrid. Es vocal de la Sección de Psicología del Trabajo y las Organizaciones del COPM y coordinadora del grupo Psicología Positiva Aplicada del COPM. Es coordinadora y profesora titular del Curso de Experto en Psicología Positiva que se imparte desde el año 2008 en el IEPP y profesora del Curso de Postgrado en Coaching Psychology que se imparte en la Universidad Complutense de Madrid. A su vez imparte diversos cursos y conferencias relacionados con la Psicología Positiva. Sus artículos anteriores están aquí.



Nota de la autora: En la reunión de Enero del grupo de Psicología Positiva Aplicada que coordino en el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid abordamos cómo potenciar el uso de la fortaleza de la humildad en diferentes áreas de la vida.

Tras buscar un poco, fui consciente de la poca investigación que rodea a esta fortaleza, parece que es una de las más conflictivas en el modelo VIA, modelo archiconocido desde la Psicología Positiva.

Esta fortaleza para mí cobra un interés especial porque desde el ámbito de la psicoterapia lo he abordado en varias ocasiones.

¿Qué me he encontrado al trabajar esta fortaleza?

Mi experiencia ha sido que en los casos en los que en el VIA era la primera fortaleza, coexistía con “cierta dificultad” para expresar al mundo lo “bueno de uno” en determinadas cosas, es decir, no se suele sentir comodidad al hablar de logros y fortalezas personales.

Recuperando un caso en concreto, recuerdo que, para esta persona, decir a otros que era buena en algo era percibido como “narcisista” o “egocéntrico”, más que como una cualidad positiva.

En casos como estos dejar que los logros hablen por sí mismos (parte de la descripción de la fortaleza de la humildad), no era una opción terapéutica, más bien lo contrario, el objetivo fue sentirse cómoda sabiendo en lo que era buena y no sentirse mal por expresarlo a su entorno.

En la última Conferencia Internacional de Psicología Positiva, Seligman dio alguna noticia sobre futuras clasificaciones de las fortalezas donde pueda trabajarse su graduación, es decir, reducir su uso cuando las utilizamos en exceso y aumentarlo cuando están infrautilizadas. Esto es algo que venimos anunciando muchos de los psicólogos que nos dedicamos a la  Psicología Positiva Aplicada y que nos encontramos en las sesiones ya sean de terapia, coaching o de desarrollo personal día tras día.

Nota de la coeditora: Es curioso como los autores del libro “Character  strengths and virtues” o los del libro “Positive Psychological Assessment” no se han ofrecido formas de evaluar esta fortaleza de manera independiente. Es un hecho curioso como solo se habla del VIA-IS (cuyos ítems tampoco evalúan los componentes de la humildad, sólo si la persona se percibe a si misma como humilde o no),, de formas de evaluación basadas en el narcisismo, el auto-ensalzamiento, etc. (opuestos de la Modestia), comparar evaluaciones de la persona con otras hechas por gente próxima a su entorno o evaluar la activación fisiológica ante las amenazas al ego.  

 

¿Cómo nivelamos el uso de la humildad?

Una forma mediante la que he observado que la persona nivela esta fortaleza es mediante el trabajo del autorefuerzo, lo que me gusta llamar “medallitas”. Darnos un “caramelo” cuando nos hemos esforzado por algo, independientemente del resultado, es básico para motivarnos y sentirnos bien con nosotros mismos. Pongo un ejemplo, si una persona se siente baja de energía, sin ganas de hacer cosas, y un día hace el esfuerzo de prepararse algo rico para comer, es muy importante que este esfuerzo tenga una recompensa, aunque solo sea un detalle. Puede ser que esa comida sea de algo que normalmente no solemos comer y que nos gusta mucho, no es necesario que los refuerzos sean grandes recompensas, más bien lo contrario.

Un dato curioso con el que me he encontrado sobre la nivelación de esta fortaleza es el aportado por las diferentes promociones del Curso de Experto en Psicología Positiva. En él todos los alumnos realizan el test VIA, y es muy llamativo que la gran mayoría (de cada promoción de 18 alumnos aproximadamente entre 10 y 15) tienen esta fortaleza entres las últimas en la clasificación. ¿Qué quiere decir este dato? Lo dejo a la reflexión de los alumnos, espero que ellos puedan opinar al respecto.

Nota de la coeditora: Tayyab Rashid y Afroze Anjum, en su artículo “340 formas de trabajar con las fortalezas”, proponen una serie de ejercicios, la mayoría de ellos para reducir el extremo opuesto de la Humildad: el narcisismo. Entre otros ejercicios proponen “resistirse a mostrar todos los logros conseguidos durante una semana, y observar cómo cambian nuestras relaciones con los demás”, “detectar cuándo estamos intentando impresionar a los demás e intentar no hacerlo” y “atreverse a pedir a un amigo que nos hable sobre nuestros puntos débiles”. En este artículo nada se propone para “activar” la Humildad, o llevarla a su punto medio. Se necesita más investigación sobre cómo las personas activamos la Humildad y qué hacemos para regularla en función del contexto.

¿Estamos abordando de forma correcta esta fortaleza?

Como he comentado antes, mi trabajo con esta fortaleza sobre todo ha estado en nivelar su uso,  más que en potenciarla. Derivada de esta experiencia he creado mi propio modelo de lo que es esta fortaleza y cómo generar un equilibrio en ella.

Mi gran sorpresa ha sido cuando me he encontrado un modelo diferente, una forma bien distinta de entenderla. Ha sido June Price Tangney en el artículo “Humility” quien me ha permitido ver un concepto distinto y muy enriquecedor.

Este autor refleja cómo la humildad es considerada habitualmente como una forma de tener una baja consideración de uno mismo. De hecho la RAE aporta tres definiciones:

arbol1. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

2. Bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie.

3. Sumisión, rendimiento.

La segunda y tercera son afines a la consideración de la humildad como una cualidad ligada a una “baja autoestima”.

El autor cita a Emmons, quien aporta una definición diferente:

“… es tener una opinión exacta de uno mismo. Es la habilidad de guardar los propios talentos y logros en perspectiva, tener un sentido de autoaceptación, una comprensión de las propias imperfecciones, y ser libre de la arrogancia y la baja autoestima”.

Parece que la primera definición de la RAE tiene algo más de relación con esta forma de entender la humildad.

La humildad es más de lo que pensaba.

Además de esta definición, lo que me llevo del artículo son los elementos clave que establecen y que me sirven de guía de trabajo para potenciar esta fortaleza:

– Conocimiento exacto de las habilidades y logros.

– Habilidad para reconocer los propios errores y limitaciones.

– Apertura a nuevas ideas.

–  Tomar nuestras habilidades y logros con perspectiva, siendo conscientes de que el éxito no depende solo de nosotros.

–  Centrarse poco en sí mismo, estar más orientados a detectar los talentos de los que nos rodean.

–  Apreciar el valor de lo que nos rodea.

Cuando leí estas claves cuadraban casi a la perfección con la persona con la que estaba trabajando la nivelación de esta fortaleza. Así entendida es lógico que puntuara alto, sólo necesitaba algunos matices en una de las claves, el foco puesto principalmente hacia los demás.

Conclusiones

El ser humano es tremendamente complejo, puede que la humildad en ocasiones lleve a que estemos en exceso centrados en los demás y nos olvidemos un poco de nosotros mismos. Eso fue lo que trabajamos en el caso que comentaba, y que en ocasiones podemos llegar a confundir con baja autoestima, cuando este último concepto es mucho más complejo y amplio que el sólo sentir dificultad para reconocer los propios logros o habilidades.

Espero que este artículo haya generado más dudas que certezas y sirva para fomentar una reflexión productiva que nos nutra y anime a seguir profundizando en esta fortaleza.

Bibliografía

Lopez, S. J., y Snyder, C. R. (2003). Positive psychological assessment: a handbook of models and measures. Nueva York: Oxford University Press.

Peterson, C. y Seligman, M. E. P. (2004). Character strengths and virtues. A handbook and classification. Nueva York: Oxford University Press.

Tangney, J. P. (2000). Humility: theoretical perspectives, empirical findings and directions for future research. Journal of Social and Clinical Psychology, 19, 70-82. doi: http://dx.doi.org/10.1521/jscp.2000.19.1.70

Tangney, J. P. (2002). Humility. En C.R. Snyder y S.J. Lopez (Eds.), Handbook of Positive Psychology (pp. 411-419). Nueva York: Oxford University Press.

Imágenes

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4 Comentarios »

  • Marta Madrigal dice:

    Me encanta el artículo, sobre todo en lo que se refiere a la reflexión y el autocuestionamiento de si se está trabajando adecuadamente la fortaleza de la humildad en el campo de la Psicología Positiva.

    Felicidades Dafne!

  • Marta Madrigal dice:

    Me encanta la reflexión y el autocuestionamiento sobre si se está trabajando adecuadamente la fortaleza de la Humildad en el campo de la Psicología Positiva.

    Felicidades Dafne!

  • Buen artículo, me ha gustado. Para todos los que trabajamos con la Psicología Positiva es una buena noticia que se profundice en las fortalezas, ya que si bien algunas son muy claras otras como esta quedan un poco más difusas, o menos claras sobre el sentido en el que se pueden trabajar.

    Coincido en que muchas personas dentro de la población general (y más aquellos interesados en la psicología y en el desarrollo personal) puntuarán bajo en esta fortaleza. Otro cantar es la población que viene a la consulta. Aquí creo que lo que tenemos que hacer es optimizar esta fortaleza. Sí, ser modestos pero de manera auténtica y ello combinado con la asertividad y el saber mostrar las propias cosas valiosas de uno mismo. Ambas son perfectamente compatibles, el ser modesto en el sentido sano del término y poder expresarse.

  • Juan Carlos Moreno dice:

    Podria estar en contacto con la directora Dafne Cataluna, tengo inquietud de saber si el campo de estudio de la psicologia positiva se puede trasladar al campo de la educacion.

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