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Bienestar Para Madres que Trabajan

Por en 27/07/2018 – 14:36  Sin comentarios

Frawn Morgan, MAPP '17, ha tenido un enfoque de investigación y preocupación a lo largo de su carrera sobre el bienestar de las madres trabajadoras. Al igual que muchas mujeres nacidas a mediados del siglo 20, ella postergó su educación mientras criaba una familia y regresó a la escuela en 2010, obteniendo una maestría en Comunicación Organizacional. Frawn es socia gerente de una firma de asesoría de inversión inmobiliaria con sede en Newport Beach, California, y reside con un gato diabólico y muy astuto. Visita su página web, Well-being for Working Moms. Los artículos de Frawn para Positive Psychology News los puedes encontrar aquí.



Traducido por Ariana Morales Peralta

Martin Seligman es una fuerza. Él es una fuerza para el cambio, una fuerza en la psicología positiva y una fuerza a tener en cuenta. Como estudiante en su programa de Maestría en Psicología Positiva Aplicada (MAPP) en la Universidad de Pensilvania, estaba asombrada de él. En octubre de 2016, pregunté si había una correlación entre la depresión en adolescentes y si sus madres trabajaban fuera del hogar. Me sentí elegida cuando respondió: “Alguien realmente debería investigar eso”. Sabía que había lanzado el guante del desafío.

Yo tomo el guante del desafío

Yo había sido una madre que trabajaba fuera de la casa. Comenzando 3 semanas después de que mi hijo mayor nació en 1977, y con la excepción de 2 años cuando elegí educar en casa a mis dos hijos menores, trabajé continuamente. Eso es más o menos treinta años como una madre trabajadora con 3 hijos que tienen, entre los mayores y los más jóvenes, 13 años de separación. Uno de mis hijos luchó dramáticamente con la depresión durante la adolescencia, y los otros dos pudieron haber tenido problemas también, pero no de una manera obvia. Entonces esta pregunta fue importante para mí personalmente. También fue importante para mí cuando contemplé estudiar otra carrera apoyando a las madres trabajadoras en su búsqueda del bienestar.

Como muchas madres que trabajan, pasé años en la parte inferior de la escalera profesional. Mientras era madre soltera, trabajaba como contadora durante el día y barman por la noche. Me preocupaba no estar pasando suficiente tiempo con mi hijo, a pesar de que lo cuidaban parientes y amigos cariñosos. Trabajé diligentemente a través de los desafíos para subir la escalera en el campo del desarrollo inmobiliario dominado por hombres, con mis esfuerzos resultantes en la consecución de cargos directivos y ejecutivos cada vez con mayores responsabilidades, culminando en mi papel actual como socio administrador de mi empresa.

Para cuando obtuve mi MAPP, quería encontrar una manera de excavar dentro de mi experiencia de trabajo para encontrar algunas gemas que pudiera utilizar para ayudar a otras madres trabajadoras. El guante que Seligman me lanzó encajaba perfectamente con ese objetivo.

¿Cómo respondieron las personas a mi alrededor?

Mi pregunta no era nada popular. Muchos de mis compañeros de clase no estaban contentos con mi selección de tema, temiendo en secreto que encontrara una correlación que pudiera derrumbar la esperanza de las mujeres que quieren trabajar y tener hijos. Seligman admitió que este iba a ser un tema retador y poco popular, inclusive diciéndome una tarde, que podía “esperar ser crucificada.” Aún así, él nunca me liberó de la situación y continuó empujándome a investigar la correlación que él cree firmemente que existe.

Seligman me estaba desafiando a investigar si los niños de madres trabajadoras estaban predispuestos o no a la depresión debido a que él tiene un interés histórico en la teoría del apego. Y no está solo. Encontré varios estudios que especulaban en temas similares, algunos listados en las referencias de abajo.

¿Cómo fue la investigación?

Comencé a profundizar en la literatura solo para llegar con las manos vacías. No había estudios para examinar esta correlación y escasos datos longitudinales para respaldar cualquier forma confiable de análisis. Estaba atrapada y frustrada. Me había comprometido a investigar esto para mi proyecto final, y seguí llegando a callejones sin salida. Hablé con varios investigadores, incluidas leyendas en el campo de la salud mental de los adolescentes y la dinámica familiar, y aún así quedé vacía. Tenía más de un psicólogo venerado que me decía que no existía ninguna correlación. Persistí, decidida a encontrar algo sobre lo que pudiera escribir.

Leí todo lo que pude encontrar sobre la depresión en niños cuyas madres trabajaban. Entrevisté a madres trabajadoras que conocía. Examiné el trabajo de varios psicólogos destacados sobre la dinámica familiar.

¿Qué fue lo que encontré?

Lo que comenzó a surgir fue algo que no había esperado. Según Bianchi, Wills y Bauer, los hijos de madres con carreras gratificantes parecían estar realmente bien. Mientras que los niños parecían estar bien, las madres trabajadoras parecían estar mejor de lo que se esperaba, encontrando un sentido de significado y logro en su trabajo que tuvo un impacto positivo en su bienestar. Los hijos de estas madres trabajadoras parecían beneficiarse del bienestar de sus madres, a pesar de que sus madres tenían 8 (o más) horas en el trabajo y estaban lejos de ellas.

Sin embargo, descubrí un lado obscuro. Los niños con madres deprimidas, que trabajan o no, tienen un riesgo mucho mayor de depresión adolescente. La parte realmente inquietante es que la depresión materna está aumentando.

Había encontrado una correlación; simplemente no era exactamente la correlación que se esperaba. Existe una correlación bien documentada entre la depresión materna y la depresión adolescente descrita por varios investigadores.

¿Ahora qué sigue?

Con la depresión materna en aumento, decidí concentrar mi investigación en cómo las madres que trabajan lidiaban con el estrés de sus múltiples roles y cómo los hijos de las madres trabajadoras realmente lo estaban llevando. Este no era el estudio que Seligman esperaba que hiciera, pero encajaba perfectamente en mi objetivo personal de aumentar el bienestar de las madres trabajadoras.

Seligman recientemente me recordó que no hice el estudio del que hablamos por primera vez esa tarde de octubre. Para mí, era imposible hacer ese análisis con el nivel de integridad que creía merecer, debido a la falta de datos existentes y a una falta de tiempo muy real. Después de todo, era una piedra angular y tenía una cantidad finita de tiempo y energía. Sigo comprometida a utilizar mi educación junto con mis treinta años de experiencia como madre trabajadora para comprender cómo el trabajo afecta el bienestar de las madres y para desarrollar herramientas que ayuden a las madres que trabajan a hacer frente a su día a día, o incluso minuto a minuto.

Ahora a hacer una diferencia

Si tuviera treinta años, haría de la conexión entre madres y adolescentes trabajadoras con depresión, el centro de mi investigación doctoral y mi carrera, ¡pero en la etapa de una segunda carrera quiero ir a la persecución! ¡Bienestar para madres que trabajan ahora. 

Si puedo, aunque sea en una pequeña medida, ayudar a las madres trabajadoras a encontrar bienestar diariamente y así minimizar su riesgo de depresión, entonces puedo mitigar, aunque sea de una pequeña manera, el riesgo de depresión para sus hijos.

Una cosa que sabía como una madre trabajadora era que nunca había suficiente tiempo en el día para hacer todo lo que quería o necesitaba hacer. Como resultado, no tuve tiempo para mi bienestar personal. No creo que estuviera clínicamente deprimida, pero podría haber estado lidiando con síntomas depresivos crónicos durante treinta años. Todo lo que puedo hacer para cambiar esa experiencia para las madres que trabajan hoy es mi enfoque.

Lo que aprendí durante mi experiencia en el MAPP es que existen mecanismos simples que las madres que trabajan pueden implementar para mejorar su experiencia diaria. ¡Para mí, eso es increíblemente emocionante! Estoy desarrollando herramientas simples para compartir con madres trabajadoras en todas partes, y al hacerlo, ayudarlas a encontrar bienestar y compartir estos regalos con sus hijos, dinamizando un ciclo de bienestar que protege a las madres trabajadoras y sus hijos del riesgo de depresión.

Gracias, Seligman, por lanzarme el guante del desafío y por retarme a explorar estas preguntas críticas. Aún hay mucho trabajo por hacer para prevenir la depresión maternal y de adolescentes. Si mi pequeña contribución ayudando a madres trabajadoras a encontrar el bienestar mejora la experiencia de por lo menos una madre trabajadora, consideraré mis esfuerzos exitosos.

Mi sitio, wellbeing4workingmoms.com, ha sido lanzado apenas. Por favor visítalo para aprender acerca de las herramientas que he mencionado.

 


Referencias

Morgan, F. (2016). Having it all – Career, Motherhood, and Emotionally Healthy Children: Helping Working Mothers Protect their Children from the Risk of Depression. MAPP Capstone, University of Pennsylvania.  Abstract. Complete paper available on request to the author.

Morgan, F. (various dates).  Articles on well-being for working women posted on LinkedIn.

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Photo Credit: Flickr via Compfight with Creative Commons licenses
Gauntlet courtesy of John McCloy
Low on the career ladder courtesy of Instagram: @jbedrina
Working mother and child courtesy of GSCSNJ
MUM in the sand courtesy of Andreas-photography

 

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